La industria naval chilena alcanzará un nuevo logro internacional desde Valdivia. El astillero ASENAV fue elegido para fabricar un avanzado buque híbrido de investigación oceanográfica encargado por la University of California San Diego, convirtiéndose en el primer laboratorio flotante construido en Chile que será enviado a Estados Unidos.
Un buque científico con tecnología híbrida
La futura embarcación tendrá 38 metros de eslora y utilizará un sistema de propulsión eléctrica híbrida apoyado por baterías. Esta tecnología permitirá disminuir las emisiones y reducir el impacto ambiental durante las campañas científicas.
El proyecto fue denominado NB 201 y su diseño conceptual pertenece a la firma estadounidense Glosten. Una vez terminado, el buque será operado por el Scripps Institution of Oceanography e integrado a la U.S. Academic Research Fleet.
Reemplazará a una histórica nave oceanográfica
El nuevo laboratorio sustituirá al Robert Gordon Sproul, embarcación que será retirada después de casi cuatro décadas dedicada a la investigación.
Su puerto base estará en San Diego, California, desde donde apoyará el trabajo de científicos, estudiantes y equipos académicos que estudian el océano a lo largo de la costa oriental del Pacífico.
Podrá realizar hasta 55 campañas científicas al año
La nave tendrá capacidad para transportar a 20 personas, considerando tripulantes, investigadores y estudiantes. Las misiones podrán extenderse hasta por 11 días consecutivos en alta mar.
Además, estará preparada para desarrollar hasta 55 expediciones durante un año y operar por más de 200 días en ese mismo periodo.
Entre sus funciones se contempla el estudio del fondo marino, el despliegue de equipos submarinos y la recolección de información oceanográfica en zonas de gran profundidad.
Equipamiento para explorar hasta 4.000 metros
El buque incorporará sistemas acústicos capaces de elaborar mapas detallados del lecho marino.
También dispondrá de posicionamiento dinámico, tecnología que permitirá mantener la embarcación estable en un punto determinado mientras se realizan mediciones o maniobras científicas.
Vehículos submarinos y comunicaciones satelitales
El laboratorio podrá desplegar vehículos submarinos autónomos y equipos operados a distancia hasta profundidades de 4.000 metros.
A ello se sumará una red informática de alta capacidad y sistemas de comunicación satelital, elementos que facilitarán el procesamiento y transmisión de datos durante las expediciones.
La nave también deberá cumplir exigentes estándares de bajas emisiones y reducido ruido submarino, evitando interferencias en las mediciones y disminuyendo las alteraciones sobre los ecosistemas marinos.
Construcción se extenderá por cerca de dos años
ASENAV se adjudicó el contrato después de participar en una licitación internacional. El astillero valdiviano asumirá el diseño de detalle, la fabricación, las pruebas técnicas y la entrega definitiva de la embarcación.
El proceso tendrá una duración aproximada de 24 meses y se proyecta que el buque sea entregado en julio de 2028.
ASENAV destaca alcance internacional del proyecto
El gerente general de ASENAV, Fernando Rodríguez, sostuvo que la adjudicación representa “un nuevo hito para Chile”, debido a que permitirá llevar ingeniería, tecnología y construcción naval nacional a una de las instituciones académicas más reconocidas del mundo.
El ejecutivo destacó que la propulsión híbrida ayudará a cumplir las estrictas normativas técnicas y medioambientales exigidas en Estados Unidos.
Scripps valoró la experiencia del astillero valdiviano
El director asociado del Instituto Oceanográfico Scripps, Bruce Appelgate, visitó las instalaciones de ASENAV antes de la adjudicación y valoró la capacidad técnica observada en Valdivia.
La institución estadounidense consideró especialmente la trayectoria del astillero en embarcaciones complejas, la preparación de sus trabajadores, la calidad de su ingeniería y su experiencia cumpliendo plazos de entrega.
Astillero consolida su experiencia en buques científicos
El contrato refuerza la posición de ASENAV dentro de la industria naval del continente, especialmente en la fabricación de embarcaciones especializadas y de alta tecnología.
La empresa ya había alcanzado otro importante precedente en 2023, cuando entregó el buque científico Dra. Barbieri. Con el nuevo laboratorio flotante, el astillero valdiviano amplía su presencia en proyectos oceanográficos desarrollados bajo estándares internacionales.